Anexo

Vídeos con información interesante sobre la metodología de “Lápices al centro”, que realizan los niños de la clase en la que yo he estado. También adjunto un vídeo acerca de la importancia del cálculo mental, aspecto del que ya he hablado anteriormente.

Bibliografía

Páginas que me han servido de ayuda (Webgrafía)

http://escuelaconcerebro.wordpress.com/2013/05/05/inteligencias-multiples-en-el-aula/

http://es.slideshare.net/mayrafumerton/teora-de-las-inteligencias-mltiples-de-howard-gardner-presentation

http://www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=204

http://profeedgarduarte.blogspot.com.es/2012/02/frases-celebres-sobre-motivacion-y.html

http://frasescelebresde.com/motivacion-en-educacion/1/

http://buson.net/factaetverba/archives/696

http://es.slideshare.net/maximo2011/portafolio-estilo-docente

http://new.aulafacil.com/curso-gratis-de-formador-de-formadores,el-formador-estilos-docentes-cuadro-resumen,304,6480

 

Conclusiones

 

Tras las prácticas te das cuenta de que la teoría que das en las asignaturas de la facultad, aparte de casi no utilizarla en el momento de la verdad, no corresponde en la mayoría de los casos a lo que vives en la escuela. Podemos decir que no debes atarte en ningún momento a un modelo teórico ya que, aunque puedan ser útiles como inspiración en ciertas ocasiones, hay que tener en cuenta que estás trabajando con niños, con pequeñas personas que cada día cambian de opinión y que van sufriendo una evolución y un cambio.

Después de realizar las prácticas es cuando sabes si realmente esta carrera es la tuya y en un futuro el trabajo de docente será lo tuyo.

Antes del periodo del practicum no sabía si iba a ser capaz de estar a cargo de 30 niños, si iba a ser capaz de tener paciencia con ellos, si nos íbamos a llevar bien o cómo iba a reaccionar ante ellos. Después de haberlo hecho, de haber madrugado cada mañana pero haber sido capaz de acudir con  ganas al colegio me he dado cuenta de que se confirma la vocación que siempre he creído tener.

Han sido tres semanas increíbles y por suerte aún quedan más prácticas en las que aprender y disfrutar.

“Reporteros del Sistema Solar”

Con motivo de haber visto el tema del Sistema Solar en las diferentes asignaturas, los alumnos se aprenden unos diálogos. Cada uno representaría un planeta, un asteroide ¡o hasta un marciano! El resultado final es un fondo del espacio en lugar de la tela verde.

Reflexiones

En este apartado recojo mis reflexiones, que son en cierto modo características que yo he observado en mí misma a la hora de interactuar con los alumnos, justificadas con actuaciones reales en el aula, mis puntos débiles y fuertes y mi punto de vista sobre la función docente.

En primer lugar y para describir un poco cuál ha sido mi comportamiento ante los alumnos voy a introducir el concepto de estilo docente.

Un estilo docente es la forma y estrategia en la que los educadores desarrollan su práctica educativa con un método de enseñanza concreto, y la visión que tiene de los alumnos.

Encontramos de forma general 3 estilos docentes diferentes.

-Autoritario: No tiene en cuenta la opinión del grupo. Excesiva participación del formador. Muy rígido.

-“Laissez-faire”: Escasa participación por parte del formador. Excesivo protagonismo del alumnado.

-Democrático: Moderada relación entre la participación del profesorado y del alumnado. El formador pone límites y su autoridad permanece intacta.

No es fácil ejercer un perfil concreto, y menos en mi caso, cuando apenas tenía una hora para dar la clase, pero sí es normal intentar planificar nuestra actuación y cómo queremos que los alumnos nos vean, aunque esta tarea se podría llevar a cabo mejor cuando realmente tenemos una clase o varias a nuestro cargo, una programación y tiempo con los alumnos.

No obstante en mi cabeza tenía claras varias lecciones aprendidas el año pasado en la asignatura de Didáctica General, y éstas eran principalmente dar libertad de expresión al alumno siempre manteniendo cierto orden y autoridad, respeto al turno de palabra y ambiente distendido. Por lo tanto mi “actuación” habría encajado con el perfil, en un principio de laissez-faire y más tarde en el perfil democrático, por la participación y el trato justo.

Para mí la motivación es algo clave, porque un niño que se aburre en clase es un niño que no va a aprender nada. He intentado motivarles de diferentes formas para que se sientan valorados por sus capacidades.

Mi actuación se ha basado mucho en el tiempo que he  tenido para observar a los alumnos, uno por uno y en todas las áreas; eso me ha permitido ayudarles y estimularlos. Tenía muy claro cuáles eran los puntos débiles y fuertes de la mayoría de los alumnos, y en base a eso los hacía participar, la mayoría de las veces elogiando sus capacidades o recordándoles que otros días habían fallado en lo mismo y que debían repasar.

Otro de mis objetivos fue poner en práctica una cosa que siempre había querido hacer, y es que a raíz de un trabajo que tuve que realizar el cuatrimestre pasado para la asignatura de Trastornos del desarrollo y del aprendizaje acerca de la sobredotación intelectual, comencé a interesarme por los alumnos que destacaban más y a esos siempre les hacía razonar más las respuestas o los hacía participar más, para estimularlos y poner a prueba sus capacidades.

Lo mismo me planteé hacer con aquellos alumnos que mostraran menos capacidad, elogiar mucho cada cosa que supieran hacer bien, y hacerles ver que valen mucho.

Me gusta también relacionar lo que están viendo con lo ya visto en otras asignaturas. Un ejemplo concreto de eso es el primer día que el tutor me deja al mando. Me explicó lo que debían hacer: lectura de un texto y ejercicios de buscar en el diccionario. Yo decidí que los niños leyeran en voz alta el texto, cada uno debía leer hasta el punto y continuaba el compañero. Entre intervención e intervención y aunque no tenía nada que ver con el tema que estábamos dando, yo escogí una palabra que habían leído y les recalqué cómo se acentuaban. Por ejemplo, si un alumno leía la palabra “música” yo les recordaba “música, que lleva acento porque es esdrújula ¿no?”. Habían aprendido la acentuación de palabras dos días antes y (exagerándoles un poco) les dije que si tenían faltas de ortografía por tildes el tutor les iba a quitar mucha nota en los exámenes. Con un poco de complicidad con ellos hice que prestaran mucha atención.

También he prestado mucha ayuda individualizada a alumnos que veía atrasados en algo concreto, por ejemplo, el gran reto de enseñarle los pronombres en inglés a un alumno que siempre se equivocaba, y que, con mucha paciencia consiguió aprendérselos y estuvo el resto de la semana presumiendo de ello.

Por tanto mis puntos fuertes han sido la observación, la atención y la confianza que han tenido conmigo, aunque esto último ha podido ser también una desventaja porque al tener tanta confianza en algunos momentos me veían más como a una amiga que como a una profesora.

 -Atención a la diversidad. Una alumna de la clase de 4. º recibía refuerzo en determinadas asignaturas, pero el resto de actividades las realizaba con el resto de la clase, al igual que los exámenes que eran los mismos que los del resto del grupo. En la clase de 5. º había un niño con problemas de comportamiento, pero no sé exactamente si recibía algún tipo de adaptación, ya que sólo estuve con él una hora. En dicha hora atendió a la misma explicación que el resto y realizó las mismas actividades que los demás 

 

Mi labor en el aula

A continuación describo mis intervenciones en las diferentes clases y los aspectos que me han llamado la atención.

La primera semana mi labor en el aula se limitó básicamente a la observación, tanto como del alumnado y su capacidad como de la metodología del docente, con sus materiales, el sistema de organización de su clase etc.

Estuve a cargo de la clase en dos ocasiones, las dos porque el tutor tenía que ausentarse y en ambas me dejó las tareas que había que hacer: una serie de ejercicios y corregirlos.

Para hacer el tiempo de actividades más ameno, el ritmo que puse fue hacer una actividad y seguidamente corregirla. Como comprobé que todos querían participar, el que estuviera comportándose mejor, saldría a la pizarra a dibujar la respuesta (eran ejercicios de inventar palabras y dibujar el resultado). Tuvo resultado positivo porque la mayoría de la clase participó, no solo la parte activa de la clase, a la vez que conseguí un buen comportamiento. Sin embargo como aspecto negativo destacaría que el ritmo era bastante desigual, porque unos hacían las actividades demasiado rápido, sin esperar a que acabaran los demás, y otro grupo se quedaba atrasado y tenía que esperar a que terminaran para seguir con la corrección. Me llamó la atención una alumna que me dijo que ya había salido a corregir y que le daba su turno a otro, sin embargo yo no recordaba que hubiese salido y sospeché que no quería corregir. Fui a hablar con ella y le dije que a los profesores no podía intentar engañarlos y que le tocaría corregir la siguiente actividad a ella sola. Por tanto usé la corrección de premio y también de castigo.

La segunda semana comencé a participar más, no solo corrigiendo actividades sino también dando la clase, aunque siempre de forma repentina y siguiendo lo que el tutor me dejaba planificado, es por eso que no he podido elaborar mi propia programación. Comencé a vigilarlos mientras hacían exámenes, siempre manteniendo el silencio y respetando a los que acababan más tarde. Participé de nuevo en la clase de Cambridge con la profesora Marta. Esta asignatura la dan totalmente en inglés para que los niños se habitúen a oír el idioma.

Mi mejor experiencia de la segunda semana es una sustitución de música a la profesora Aurora en 3. º de primaria. Pese a que me dejó lo que había que hacer, en un momento dado la mayoría de los niños comenzaron a tener la misma duda, y yo, que nunca fui muy buena con el pentagrama, supe resolver sus dudas. Sé que lo resolví bien porque para ver si se habían enterado, comencé a preguntar al azar a los que veía dudosos y todos supieron responderme. 

La última semana no sólo estuve dando clase en la clase de mi tutor, sino que sustituí a un profesor de 2. º de primaria. Les di lengua y les mandé los ejercicios que había dejado encargados el profesor. Tuve que explicar el ahorro de la energía, ya que muchos alumnos tenían dudas en la misma pregunta. Me sirvió de gran utilidad el libro del profesor, en el que había un recuadro con consejos para explicar el tema. Concretamente decía que el docente debía poner ejemplos cotidianos del hogar para que los niños lo comprendieran y así fue.

Acompañé a la profesora Marta a 5. º de primaria para darles Cambridge y para que así yo comprobase cómo cambia el nivel de un año a otro. Efectivamente esta clase no sólo tenía mejor comportamiento que 4. º, sino que apenas transcurrido un año el nivel era muy bueno, todos querían participar y casi siempre todos acertaban a la primera, no como en 4. º, donde los niños parecían no querer participar y parecían olvidar las cosas de una semana para otra.

La mejor experiencia que me llevo y de la que salí más satisfecha fue una clase de lengua donde les enseñé a los alumnos cómo se debe exponer un tema. Primero hicimos un ensayo, cada grupo salía y lo hacía tal y como creía que se debía hacer y a partir de esa actuación yo les daba una serie de consejos a los que el resto de grupos debía estar atentos porque ya no podían volver a cometerlos más. También animé a los que estaban de público a que levantaran la mano e hicieran críticas constructivas (tuve que explicar lo que era una crítica constructiva porque la había algunos que decían lo primero que se les ocurría). Cuando todos hicieron su ensayo lo expusieron delante del tutor, que se quedó muy contento.

He visto una buena evolución en las tres semanas  una mejoría notable por ejemplo en inglés, en cálculo mental y a la hora de exponer. La mayoría del alumnado ha mostrado un desarrollo positivo y una evolución favorable.